lunes, 11 de abril de 2011
Demasiadas reglas
Los españoles adolecemos de muchos defectos y, uno de los más conspicuos, es el abuso de reglamentación. Pero, como dice el proverbio, cuántas más normas, menos Derecho.
El mis tiempos en el ejército pude apreciarlo. La reglamentación militar en cuestiones de personal es axfisiante. Se tienen en cuenta tantas minucias para clasificar a los militares que, en la práctica, el ejército no funciona. Y no funciona porque los que están arriba no son los mejores. No es una meritocracia, es una burocracia. Los oficiales estaban todo el día haciendo el vago entre los despachos y el bar, y desconocían por completo el campo de maniobras, por no hablar del campo de batalla. El resultado es que en el ejército español no había, y supongo sigue sin haber, generales de 40 años. Los generales tenían 60 años.
En la Universidad pasa lo mismo. Para ser catedrático hay que pasar por numerosas fases y pertenecer a camarillas diversas. Las regulaciones son detalladas y cambiantes. Los catedráticos se quejan de las reglas, pero no están dispuestos a abandonar una: el tener la plaza "en propiedad".
La solución, a mi modo de ver, es sencilla: fuera el estatuto de funcionario, fuera el escalafón y fuera la inamovilidad en el cargo. Libertad de nombramiento y reglas de mercado: los mejores puestos hay que ganárselos y los mediocres deben ser expulsados.
¿Alguien se atreve?
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