Leo, divertido, el artículo de Manuel Vicent en El Pais de ayer sobre el hecho de que en la vida de un hombre existe una división de poderes: de joven, poder ligar; de mayor, poder mandar; de viejo, poder mear.
Por lo que a mí se refiere, de joven pude ligar mucho más, lo que pasa es que no quise, de mayor mandé algo, pero no demasiado, porque era perezoso, y de viejo, aunque quisiera mear más largo, me temo que no podría aunque quisiera. Por eso dice Vicent que de los tres poderes de los dos primeros siempre encuentras alternativa, pero el tercer poder, se tiene o no se tiene.
Recuerdo que, de niños, hacíamos competiciones a ver quien meaba más lejos o más largo y meábamos desde los puentes para sentir el poder de una larga meada al vacío.
domingo, 26 de octubre de 2014
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