
Mariza vino por fin al Palau de la Musica de Valencia. Es actualmente, pues ya se nos fué la gran Amalia Rodrigues, la mejor fadista en cartel. Su orquesta está siempre bien elegida, minimalista, sin estridencias. En esta ocasión, guitarra portuguesa, guitarra española y guitarrón. Sólo con eso --y su magnífica voz, nacida para el fado-- es capaz de emocionar hasta lo más profundo. Aunque ensaya variantes con el folklore portugués e incluso brasileño, cuando es grande es en el fado.
Impresiona su figura, delgadísima y alta, vestida siempre de diseñador. Sus movimientos son elegantes.
Nos cantó mucho del repertorio conocido y algo de su nuevo disco "Terra" que todavía no está en el mercado. Particularmente emocionante fué un fado llamado "Alfama".
La única cosa que eché de menos fué el que huiera cantado sin amplificación, porque el Palau lo permite.